Acvam ’16


Acvam16_018El pasado fin de semana se celebró en Valladolid el XIII concurso organizado por ACVAM, en el pabellón (antiguo picadero)  situado en el inmejorable entorno de la Academia de Caballería.

El certamen coincidió en tiempo y espacio con la xx convocatoria de los premios Ejército, en su modalidad miniaturas, lo que daba aún más interés al evento.

Además de disfrutar de la hospitalidad y buen hacer de los organizadores y del  del ambiente y  la propia exposición pudimos deleitarnos con  la exposición en el exterior del edificio de los vehículos acorazados de que disponen las unidades de caballería de nuestro ejército. Se pudo  ver BMR, VEC Y Centauro, cuya ubicación  permitió a los aficionados no sólo  montar en ellos sino fotografiar hasta el último tornillo como referencia en futuros proyectos, contando además con las explicaciones del personal del Regimiento Farnesio nº 12 sobre los mismos. También se pudo visitar   el museo del Arma de Caballería, con un impresionante muestrario de armas, equipos y uniformes usados por la Caballería Española  a través de la historia.

Durante el evento se impartieron charlas y demostraciones , a destacar las de Mario Gabas, Aitor Simón y Mig Jimenez.

No olvidemos también que en el mismo local de la exposición se instaló una muy bien surtida feria comercial en la que se pudo encontrar desde maquetas de plástico de todo tipo, figuras y accesorios tanto metálicas como en resina, figuras  de edición limitada de las asociaciones Alabarda y dos de Mayo e incluso figuras de acción  transformadas y vestidas en tela de forma artesanal con uniformes españoles  así como libros y publicaciones, y láminas del reputado pintor de temas militares Ferrer Dalmau.

Ya metidos en harina, decir que ambos certámenes fueron un éxito, con piezas de un nivel de calidad impresionante, que a uno le hacen pensar en optar por dedicarse a la vida contemplativa, por lo difícil de llegar a igualarlo. Las fotos pueden hacer una idea de lo allí expuesto.

Los chicos de ARM podemos estar contentos, pues las obras que llevamos desde Logroño merecieron un oro en categoría naval otro en vehículos civiles y un bronce en figuras.

Si a todo esto sumamos el ambiente, el reencuentro con viejos amigos y las tapas por el centro de la ciudad y alguna compra  en el maletero, tenemos como resultado un magnífico fin de semana. Sin duda mereció la pena el viaje. Una cita a marcar en los calendarios.